El voto de los Salvadoreños en el Exterior

Rafael Ernesto Góchez

El Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador acaba de presentar una propuesta para facilitar el ejercicio del sufragio de los salvadoreños en el exterior, lo cual es muy importante para ampliar la contribución de todos salvadoreños al desarrollo nacional. Uno de cada cuatro salvadoreños vive en el exterior y sus remesas familiares ascienden al 14 por ciento del PIB (monto superior a los dos mil millones de dólares al año). Más de dos millones de salvadoreños viven en la economía más dinámica del mundo. Igualmente cierto es el hecho que los salvadoreños que viven en el exterior están incidiendo cada vez más en la vida económica y social de El Salvador.

La solidaridad entre los salvadoreños que viven dentro y fuera de su país es ampliamente reconocida. Es el flotador de la economía nacional y familiar. Los salvadoreños que viven en el exterior están aumentando sus transferencias de capital y conocimientos, para iniciar, expandir o reactivar actividades productivas en sus lugares de origen. Es justo, entonces, que los salvadoreños en el exterior puedan ejercer el sufragio. Para abonar el camino conviene analizar la propuesta recientemente presentada por la Cancillería salvadoreña y promover el diálogo nacional que se propone en la misma (www .rree.gob.sv).

El voto en el exterior es un derecho establecido en algunos Estados en el mundo, desde hace varias décadas (Australia 1918). Los nacionales han tenido la oportunidad de ejercer el sufragio desde el lugar donde se encuentran, empleando el correo o depositando el voto en las Embajadas y Consulados. México, desde 1996, ha adoptado medidas orientadas a lograr que aproximadamente 11 millones de mexicanos voten en las elecciones presidenciales de 2006; Filipinas, tiene alrededor de 7.0 millones de nacionales residiendo en el exterior: Colombia, tiene unos 2.0 millones de colombianos radicados en el extranjero. La lista de Estados que tienen establecidos mecanismos e instrumentos para el voto en el extranjero, suman más de 70.

Establecer el voto de los salvadoreños en el exterior plantea grandes desafíos al Estado salvadoreño desde cualquier ángulo que se analice, en virtud del elevado y disperso número de compatriotas en el exterior. Afortunadamente, existen una variedad de mecanismos para facilitar y agilizar el voto de los ciudadanos en otros países. Unos de ellos utilizan las instalaciones diplomáticas y consulares como recintos electorales, donde el ciudadano ejerce en forma personal el sufragio, o hasta el voto por correspondencia, el voto postal, el voto electrónico y otros. Y en algunos países con mejor tecnología, se promueve el voto por teléfono y el voto por computadora de mano.

Más recientemente, algunos países han acordado incorporar el voto electrónico y el voto por facsímil. Y se han discutido otras modalidades como es el voto por teléfono y el voto por Internet (E-Voting). El voto por correspondencia es el menos complicado y costoso, por tener por adelanto el número y direcciones de los electores, proveyéndoseles anticipadamente el material electoral que incluye un sobre prepagado para devolver el voto.

El voto personal en Embajadas y Consulados es más complicado y más costoso, por la logística electoral a emplear. Países como Italia, España, Argentina, República Dominicana, Colombia, Bosnia Herzegovina, Croacia, República de Moldova, etc., requieren que sus ciudadanos de apersonen a sus respectivos consulados a depositar el voto. También existen países que combinan diferentes modalidades de ejercer el sufragio: voto por correo, voto anticipado, voto electrónico, voto personal. México debate actualmente la modalidad más apropiada, segura y confiable.

La propuesta en referencia se resume así:

•  Elaborar una estrategia global para analizar las fortalezas y debilidades del sistema electoral de El Salvador y del sistema del registro nacional de las personas naturales, a fin de hacer los ajustes necesarios para aprobar una legislación que permita que los salvadoreños residiendo temporal o permanentemente en el exterior, puedan emitir el voto personal en las misiones diplomáticas u oficinas consulares de la República de El Salvador u otros lugares habilitados.

•  La estrategia abarcaría varias etapas, cada una de las cuales iría acompañada del diseño de una ruta crítica de actividades, con el fin de lograr que los salvadoreños puedan emitir el voto en las elecciones legislativas del 2006, si así se acordare. La experiencia que se adquiera en ese evento electoral, serviría para hacer los arreglos institucionales y legales necesarios para ampliar el voto en las siguientes elecciones.

•  En el marco de la estrategia que se propone, las actividades a desarrollar, a partir de la fecha en que se tome la decisión de poner en marcha el proceso para que los salvadoreños voten desde el exterior, se dividirían en cuatro etapas bien diferenciadas, cada una de ellas, con sus fortalezas y debilidades propias de un proceso inédito en El Salvador, y que pondría a prueba durante todo su recorrido, la voluntad política nacional de favorecer a los ciudadanos salvadoreños que reclaman el ejercicio del sufragio desde los lugares en el extranjero donde residen.

•  La propuesta incluye, como es de suponer, actividades dentro y fuera de El Salvador, teniendo como un punto crucial de apoyo, las comunidades de salvadoreños que existen en todo el mundo, para garantizar que los futuros eventos electorales que se lleven en el extranjero gocen del apoyo y simpatía de la población salvadoreña diseminada en el mundo.

•  Se propone además, que durante el debate nacional se analice las distintas alternativas para votar, incluyendo la del voto de correspondencia, combinado con el voto personal en todas las ciudades donde se ejercerá el sufragio.

La coordinación general de la actividad se propone recaiga en manos de una comisión especial integrada por los tres Órganos del Estado, del Tribunal Supremo Electoral y el Ministerio Público, siendo el Ministerio de Relaciones Exteriores el responsable de la Secretaría Técnica de todo el proceso de debate nacional y promoción y difusión del mismo en el ámbito internacional.